Es sin duda junto con el pericote la auténtica joya del baile asturiano.
Se considera de origen y domino exclusivo de la zona de Cabrales, concretamente de Arenas, donde se bailaba en las fiestas o como obsequio a ilustres visitantes.
Lo interpretaban un número variable de mujeres ( 6 ú 8 ) y un sólo hombre llamado "bailín", al son de un romance (normalmente "la peregrina y el Pastor") entonado por unas viejas que a la vez tocaban panderetas y tambor. El "bailín" las persigue, ellas le ignoran, él insiste, ellas le huyen, él cansado las deja, ellas vuelven en su busca,... y todo realizando una serie de pasos saltados, de saludos, de braceos agitados del hombre, frente al deslizamiento y braceo suave que realizaban ellas portando una rama de laurel ( se habla de otros tipos de hierbas: helecho, hierba luisa,...) en cada mano.
Las interpretaciones son muchas:
- Cabal destaca su carácter funerario por la gravedad del baile y la costumbre de llevar el laurel, que aún hoy se pone en el fondo de las cajas de alguna aldea de Asturias.
- Menéndez Pidal, que tuvo ocasión de presenciarlo en Arenas de Cabrales en Agosto de 1930 asegura su origen sagrado.
- Pola Cuesta dice de un baile antiquísimo donde el matiz religioso es más intenso que en el pericote, pero viendo en ambos el sentimiento prehistórico, y cree que se trata de ceremonias que en honor de los Dioses locales se celebrarían en esa comarca.
- Se dice también de su significado prenupcial, y de otros tantos que según qué autores fueron aportando....
Pero finalmente todos concluyen en que es la danza más antigua de Asturias, y realzan la pureza y la elegancia de su representación, tan distinta a cualquier otro baile regional.